Mezcla un poco de Sun Ra, algo de Art Ensemble de Chicago, con un vibrante toque del Parliament-Funkadelic de George Clinton, una pizca de Burnt Sugar, un grano de Griot Galaxy, y una buena porción de Yusef Lateef. Déjalo que se cocine a fuego lento, y así tendrás el resultado de lo que fue el reciente concierto Afro-futurista en Carnegie Hall. Fue una tarde de intriga intergaláctica gracias a la combinación musical de Black Earth Ensemble de Nicole Mitchell con el Autophysiopsychic Millennium de Angel Bat Dawid. El concierto fue parte de una serie de eventos dedicados a celebrar el Afrofuturismo.

Para los novatos– la mayoría de los asistentes al parecer estaban bien al día con esta tendencia cultural– dos miembros del Consejo Curatorial del Afrofuturismo en la sala de conciertos, Ytasha L. Womack y Sheree Renee Thomas, explicaron lo que es el afrofuturismo en el programa del evento. El concepto, según Thomas, “reimagina dioses antiguos y viajes que atraviesan fronteras coloniales, barreras de espacio y tiempo. Ellos organizan nuevos movimientos y re-examinan narrativas tradicionales, excavando  el pasado para observar los ritmos del presente. Y ellos ayudan a crear un nuevo mundo.”

Womack, a menudo considerada una autoridad en el afrofuturismo, ha estudiado extensamente el concepto en su libro sobre el tema, definiéndolo como “un cruce entre la imaginación, la tecnología, el futuro y la liberación”. En efecto, es la filosofía de la ciencia ficción, la no ficción creativa y la historia que es una combinación de géneros sin límites ni definiciones estrechas.  

Aquello que las palabras no pueden expresar, ocurrió en el escenario con la flauta de Mitchell junto a la trompeta de Christopher Williams y el saxofón de Darius Jones, quienes establecieron el tono y la estructura de “Xenogenesis Suite”, una composición que, según Mitchell, se inspiró en la escritora Octavia Butler, a quien a menudo se le cita como progenitora del Afrofuturismo a través de su determinación de expandir el género sin etnicidad. Esto dio paso a las magníficas notas de la pianista Angelic Sanchez, al estilo de Cecil Taylor. Lo más fascinante fueron los duetos entre la violonchelista Tomeka Reid y el bajista Joshua Abrams.

Una pausa breve le dio la audiencia la oportunidad para recuperar el aliento solo para llevarlo a otra esfera de frenesí con Dawid y su equipo de trabajo, que armaron otro escenario detallado mientras el equipo rociaba partículas en el piso y varios platos hondos, y cantaban lentamente “Autophysiopsychic”. Entonces se hizo evidente la referencia a la definición de Lateef sobre el jazz cuando su imagen se proyectó con una pared negra sobre el escenario. 

Mientras tanto, la bailarina y ritualista, Sojourner Zenobia, se movía delicadamente entre los músicos, parecido a como lo hizo June Tyson con Sun Ra y su Arkestra. Después del canto, la canción de apertura sonó como “Love Theme from Spartacus” de Lateef, y el Dr. Adam Zanolini demostró su versatilidad en la flauta, el bajo y los tambores de conga.

Cuando Dawid, vestido de gala con atuendos que parecían como los de Yemayá, de la santería Orisha, convocó al grupo con su clarinete bajo, la respuesta de las guitarras de Tazeen y Lufuki fue cálida y pacífica en contraste con el estruendo de los saxofones, incluido el tono vibrante de  Mike Monford.  Para el final, los tres instrumentos eran una mezcla poderosa, un tapiz de sonido que recordaba las notas de Mitchell, Jones y Williams durante el primer set.

Juntos, los dos sets fueron una muestra ejemplar del potencial del afrofuturismo, que sugiere que el pasado es un prólogo y, como el ave Sankofa, se dirige hacia adelante pero mira hacia atrás.  En este contexto, las agrupaciones capturaron la esencia de los griots musicales ahora en el plano ancestral y de aquellos que están aquí entre nosotros, y que aspiran a llevar ese continuo a un lugar cósmico e ilimitado, para “rehacer el mundo”. 

Traducido por estudiantes del “Proyecto de traducción de noticias para comunidades latinas”: Anderlin López, Susan Pimentel Castillo, Joceline Maita Deleg, Esmarlin Reyes, Yaiza Castillo y Lismarie Areche, con edición de la profesora Lidia Hernández Tapia. 

Translated by students from the “News Translation for Latino Communities” Project: Anderlin López, Susan Pimentel Castillo, Joceline Maita Deleg, Esmarlin Reyes, Yaiza Castillo and Lismarie Areche, edited by Professor Lidia Hernández Tapia.

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